Blog de historia del arte de Teodoro Ignacio Fernández Sampedro

lunes, 31 de octubre de 2011

LA PINTURA ROCOCÓ

Rococó, barroco tardío, derivación decorativa del barroco... aunque últimamente se tiende a verlo como un estilo autónomo e independiente, casi como el manierismo respecto al Renacimiento. En cierta medida ambos estilos son comparables por su carácter frívolo, rebuscado y cortesano.

El "arte rococó" aparece en Francia, sustituyendo a Italia como centro de creación y en pintura se produjo la irrupción de una nueva escuela, la inglesa, que hasta entonces había vivido de artistas extranjeros.

Rápidamente se extendió por Europa dando origen a un estilo galante, refinado, sensual.

Jean H. Fragonard

En el nuevo estilo el pintor abandona las grandes composiciones y opta por el pequeño formato. Intenta realizar obras donde destaque el preciosismo de las composiciones destinadas a los salones de la aristocracia, que  a veces reserva una habitación a la pintura, donde se exponen las oabras y los espectadores aprecian la nuevas formas y la frivolidad de los nuevos temas.

Hogarth

La sociedad aristocrática buscaba en las pinturas el reflejo de su vida, desarrollada en torno a las fiestas galantes y los salones donde dominaba un ambiente refinado, femenino y exquisito.

Boucher, El baño de Diana.

Los temas imperantes mostrarán una sociedad cortesana, sus fiestas, sus juegos, su belleza y erotismo.

Paret, "Carlos III comiendo ante su corte"

El color impera sobre el dibujo, prefiriendo los tonos pasteles. La luminosidad inunda una realidad que muestra un mundo frágil y vaporoso.

En Francia destacaron Watteau, Fragonard y Boucher.


Watteau, "Embarque a Citerea"

Fragonard, "El columpio"

En Italia encontramos grandes pintores como Canaletto, Guardi y Tiépolo.
Canaletto

Inglaterra mostrará una escuela de carácter personal y fascinante donde destacan el creador Hogart, Reynolds y Gainsborough.

Retrato de dama en azul.

El caso español se parece al italiano, con un cierto agotamiento pictórico, hasta la llegada de Goya. A principios de siglo encontramos a pintores extranjeros como Ranc, Van Loo, Tiépolo o Mengs. En la segunda mitad destacaron Bayeu, Paret o Meléndez.

Teodoro Fernández

viernes, 28 de octubre de 2011

GOYA: EL ÚLTIMO BARROCO Y EL PRIMER CONTEMPORÁNEO

Aquí tienes una breve presentación sobre la vida y obra de Francisco de Goya:
Y en este enlace de nuestro blog de historia tienes dos artículos interesantes sobre la pintura de Goya, tanto del significado de su obra como la revolución que representó:


Y ahora observa las siguientes imágenes y un breve comentario sobre ellas:




«El quitasol» (1777, cartón para tapiz, óleo sobre tela)

Pertenece a la serie de cartones para tapices destinados a la Real Fábrica de Santa Bárbara, de la que Bayeu, amigo y cuñado era uno de los directores. Pintó sesenta tres cartones, en los que podemos observar la evolución de Goya.
El tema de este cartón representa a dos figuras en una escena campestre. La composición se basa en el triángulo que encierra la figura de la muchacha y la del joven que la proteje del sol con la sombrilla. Sin embargo, lo que parece interesar más a Goya es el contraste entre la luz que se refleja y la luz directa, entre el rostro a pleno sol del hombre y el rostro de la mujer, en la que se refleja la luz procedente de la sombrilla.
Papel fundamental realizan los matices de color, contruyendo una verdadera fiesta en la "atmósfera" del cuadro.


«Frescos de la cúpula de San Antonio de la Florida» (1798)

Obra realizada en la cúpula, triángulos de la vase, ábside y arcos de los brazos de cruz y ventanas de una pequeña iglesia mandada edificar cerca de la Puerta de San Vicente, a pocos kilómetros del Palacio Real. Aquí Goya se comporta como un pintor heredero de la tradición barroca y del carácter decorativo de paredes, simulando espacios abiertos.
En la cúpula, el pintor debía ejecutar un fresco que representara uno de los milagros de san Antonio: la resurrección de un asesinado para que diera testimonio de la inocencia del padre del santo, acusado del homicidio. Goya trasladó al aire libre el episodio, que presumiblemente tuvo lugar en el interior de una sala de tribunales. Pintó una sencilla balaustrada de hierro alrededor del basamento y la muchedumbre asiste al acontecimiento como si lo presenciara desde un balcón. El fresco está realizado mediante unas pinceladas amplias y vigorosas.


«Retrato de la familia de Carlos IV» (1801)


Retrato de familia que se emparenta con el realizado por el otra genio de la escuela española Velázquez, en cuanto a que Goya se autorretrata con ellos. Sin embargo, la escena se halla ordenada de una manera grosera, sin ninguna concesión al protocolo, con cierta ironía en la disposición e incluso con cierta comparación histórica en cuanto a la crisis que a partir de esos momentos atravesaría la familía real española.
La línea compositiva es frontal, muy neoclásica, pero sabiamente interrumpida por la reina y sus dos hijos menores que se destacan en el centro; para romper este posible alineamiento ha utilizado una línea muy sinuosa para los pies de los personajes que, ocultándose unos detrás de otros, rompen la rígida frontalidad.
La obra deja traslucir sus caracteres individuales y un fuerte aspecto crítico.


«El 2 de Mayo o Asalto a los mamelucos» (1814)


Con este y el siguiente cuadro Goya se convierte en el primer pintor "civil" y comprometido de la historia, asociando su nombre a los acontecimientos históricos.
La composición destila libertad, tragedia y heroísmo, con una escena tumultuosa, aparentemente confusa, pero con una inteligente y original composición resultante de la larga curva que atraviesa el cuadro presentando sus convexidad a los espectadores. La curva arranca de la cabeza del mameluco (soldado turco a las órdenes de Napoleón) que a caballo y de espaldas a nosotros permanece junto a otro caballero con casco y sable en la mano; se prolonga la curva por el cuerpo del caballo del mameluco que es herido por el paisano, para subir luego por las fiugras de los dos paisanos que luchan con los dos jinetes separando tres jinetes de los tres paisanos.


Procedencia: gentearte.com

«Fusilamientos de la Moncloa» (1814)

Como consecuencia de los desórdenes del día anterior, se mandó fusilar durante la noche y madrugada del día tres a cuantos civiles portasen armas e hicieran grupos de más de ocho personas, ademñas de a los detenidos durante la rebelión. Como en el anterior hay un intento de aproximación al escenario real, que fue la montaña del Príncipe Pío.
La escena transcurre entre el dramatismo y el romanticismo del héroe, con la luz de un gran farol que incide sobre los fusilados, que se singularizan en el persoaje central de blusa blanca que alza los brazos en actitud desafiante. El pelotón de ejecución no muestra sus rostros, sino que aparece como una máquina fría de matar. La nota violente la dan los cadáveres que yacen sobre un charco de sangre.

«El Aquelarre o el Gran Cabrón» (1829, pintura mural al óleo, hoy en lienzo)

Obra aparecida en las paredes de dos grandes salas de la "Quinta del Sordo", casa al lado del Manzanares, en la que Goya vivió en 1819. Allí pintó siete composiciones representando escenas de brujería y de exorcismo, de locas supersticiones y de delirio; se trata del mismo mundo de los irracional que ya había liberado en los Caprichos y que después de las enfermedades y crisis que padeció reviste aspectos obsesivos.
En el Aquelarre representa una reunión de brujas, presidida por el diablo bajo la forma de macho cabrío.


«La lechera de Burdeos» (1827)

Homenaje del pintor, viejo y cansado a los 81 años, a la juventud y belleza femenina, casi como un retorno a la atmósfera tierna y luminosa de los "cartones" y sus primeras pinturas.
Compuso la figura de una muchacha sentada en un animal de carga, a través de unas pinceladas pastosas y largas que parecen acariciarla, con una técnica preimpresionista.
La pintura juega con las relaciones entre los tonos fríos del vestido, del chal y del cielo, resaltados por los tonos cálidos de la carne del rostro y del cuello.


Teodoro Fernández

ROCOCÓ Y NEOCLASICISMO PARA COMENZAR

La llegada del neoclasicismo supuestamente significó la ruptura de este "nuevo estilo" frente a las formas hiperbarrocas del rococó. Pero esta ruptura no es tan drástica, sino una universalización de una imagen del rococó excesivamente ornamental frente al racionalismo y utilitarismo del neoclasicismo del siglo de las luces.

En esta época, no podemos olvidar, asistimos a la caída del Antiguo Régimen, las oleadas revolucionarias, al imperio napoleónico y al nacimiento y difusión del liberalismo, el nacionalismo y el capitalismo.
Monarquía e Iglesia, las instituciones más influyentes, cambiaron papeles frente a la sociedad y el arte.

El arte rococó fue perdiendo terreno a medida que el "nuevo estilo" neoclásico, austero y funcional ganaba espacios paralelos a los logros ilustrados y posteriormente revolucionarios. Sin embargo no debemos simplificar con la tradicional indentificación de rococó con la aristocracia, frente al neoclásico burgués.




ROCOCÓ
NEOCLASICISMO
CRONOLOGÍA
Primera mitad del siglo XVIII
Segunda mitad del siglo XVIII
ORIGEN
Francia de Luis XV
Francia de la Ilustración  y de la Revolución
CONTEXTO HISTÓRICO
Absolutismo
Ilustración
CLIENTELA
Monarquía y aristocracia, no exclusivamente
Monarquía, aristocracia ilustrada, burguesía comprometida
FINALIDAD
Exclusivista, arte al alcance de unos pocos
Dimensión social, universal y didáctca
ARQUITECTURA
Estilo frívolo, refinado, hedonista
Estilo funcional, austero y racional
DECORACIÓN
Exuberante
Utilitario, ningún elemento aleatorio

Arte de salón y elitista
Arte de pretensiones eternas, homogéneo y universal
Ambos nombres tienen una consideración peyorativa.

Procede de rocaille, especie de motivo decorativo de conchas y algas, empleado en fuentes y jardines.
Término acuñado para definir un estilo sin vida, impersonal y frío, como una revisión de estilos anteriores.




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Teodoro Fernández

martes, 25 de octubre de 2011

ARTE EN EL SIGLO XVIII: ENTRE EL FIN DEL ANTIGUO RÉGIMEN Y LA DOBLE REVOLUCIÓN

El siglo XVIII va a moverse entre dos polos.  De una parte el arte refinado y frívolo, cortesano y juguetón del rococó.


Por otra, la ordenación racional de lo claro, lo simple y lo útil, que defiende el neoclasicismo.

A fines de siglo y desde las propias filas del neoclasicismo triunfante, surgirá, primero tímidamente pero luego con gran fuerza, una actitud nueva, que profundizando en el subjetivismo, desembocará en el romanticismo.

Theodor Gericault

El siglo XVIII asistió pues al fin de las últimas formas barrocas, el arte del poder por excelencia. El arte rococó triunfó en la primera mitad del siglo teniendo como máximo exponente las realizaciones del reinado de Luis XIV y sobre todo Luis XV, en Francia.

La Ilustración volvió al racionalismo y a la recuperación de los ideales grecoromanos por lo que el neoclasicismo acompañaría los cambios que produciría la Doble Revolución.


Paralelamente nacería la tensión entre el mundo de la razón y el corazón, entre el neoclasicismo y el romanticismo. Ambos compartirían momento, artista e incluso escenario, pero no temática ni finalidad.

Teodoro Fernández